CAPITULO 3º

Chena camina ágilmente, va considerando todo lo que ha hecho en la mañana disfrutando con toda la fuerza de su ser mientras se dirige al lugar donde guarda sus muñecas. El aspecto de la niña es feliz, luce en su boca una enorme sonrisa, que no es de extrañar, ya que goza solo de pensar en la historia tan fantástica y misteriosa que en unos minutos va a relatar. Comienza a sacar de la caja de juguetes sus muñecas e inicia su habitual juego: primero, sus pequeños dedos van acariciando despacio, dulcemente, las ropitas y el pelo de las mismas, para luego ir sentándolas una a una sobre las sillas de mimbre. Se agacha, por última vez, sobre el cajón de madera para sacar una cuarta muñeca que coloca sobre su correspondiente silla. Entonces, sentándose ella como lo haría una señorita de modales refinados en su silla, comienza su razonamiento:

-¡No lo entiendo! ¿Por qué se habrá dirigido a mí la vieja de los collares? … Seguro que es una bruja. Una vez, escuché decir que no hay que llamarlas brujas sino hechiceras, que solo son mujeres que adivinan el futuro y que los misterios que predicen las adivinadoras son enigmas que cuando nos son augurados tenemos que aceptarlos como son. Ellas viven en un mundo paralelo al nuestro y si nos eligen para revelarnos un misterio es mejor aceptarlo sin cuestionarlo, porque nada podremos hacer ante sus adivinaciones, a no ser que queramos usar sus hechizos para cambiar nuestro destino. Esto me lo contó una vez una señora muy delgada que viste de negro y su cara es muy arrugada y muy oscura; saben, siempre que me ve esa señora me llena de besos, pero yo no sé quien es, aunque mis padres sí la conocen. Ella suele regalarme chocolates de 10 pesos, esos que se usan como cambio de moneda cuando las dulceras o los almaceneros no tienen moneda chiquita para devolver. ¡Qué ricos! Bueno, a mi me da igual llamarla bruja o adivinadora, pero pienso que es verdad que lo que me ha dicho va a suceder. Es como esa frase que repite tanto el abuelo y que siempre termina diciendo: que tenemos que aceptarla sin más, porque es así como ocurre de verdad. Creo que es algo que me lo explicaron un día, pero sigo sin entender muy bien qué es lo que significa. Igual ustedes lo resuelven. Es algo que suele decir sobre que la libertad, como la vida, tiene que nacer envuelta en sangre, lágrimas y dolor. Yo no lo entiendo. ¿Lo entienden ustedes? ¿Cómo es eso de que la libertad nace envuelta en sangre, lágrimas y dolor? La libertad no nace, no es un ser vivo, sino un modo de estar y también de hacer las cosas, es una condición de las personas, eso se lo oí decir un día a sor maestra aunque no tengo mucha idea de lo que es una condición. (Llevándose las manos a la cabeza exclama) ¡Vaya ideas que tiene el abuelito! ¡Qué cosas tiene! Igual que la vendedora del mercado… ¡Qué extraña es! (adoptando una postura de persona interesante, alisando su falda emite una pregunta, a la vez que va mirando a sus muñecas una por una) ¿A que no se imaginan ustedes que es lo que me ha sucedido esta mañana? No creo que nunca lo puedan adivinar. (Bajando el tono de la voz y con un cierto aire de misterio, comienza a narrar lo acontecido en el mercado y lo que la anciana vendedora de hierbas secas, horas antes le ha vaticinado). Pues verán mis bellas muñequitas: esta mañana muy temprano he ido al mercado con mi mamá y en ese lugar me ha pasado una cosa muy rara. Después de andar un rato por el recinto de la feria, más tarde, yo me encontraba junto a mamá, esperando a que terminara de comprar en un puesto en el que llevábamos un tiempo paradas y aún me estaba relamiendo porque conservaba el sabor de la humita caliente que acababa de comer, ¡Oh que rica! (lo dice cerrando los ojos poniendo una inmensa sonrisa en su boca)… entonces ha sido cuando la he visto… Me he quedado con la boca abierta, recuerdo haberla contemplado en otras ocasiones paseando por entre la gente pero nunca la había tenido tan cerca. A mí siempre me ha parecido que es una bruja ¡Sí! Estoy segura de que lo es. Sucede, que en un momento ella se ha parado, me ha mirado con una sonrisa, con unos labios pintados de rojo chillón y se ha acercado a mí dispuesta a decirme algo. Con las manos ha comenzado a gesticular moviéndolas de forma rara, además, he visto que sus uñas eran largas y estaban muy sucias. Luego. mientras me señalaba con un dedo la cabeza, articulaba palabras en un idioma extraño que no le he entendido. Inmediatamente, se ha levantado a nuestro alrededor algo de viento y me ha explicado que los remolinos que se han alzado por encima de mi cabeza se llaman molinillos del diablo, que arrastran las cosas malas y que tuviese mucho cuidado con los… (En ese mismo instante la niña escucha la voz de su madre llamándola para que acuda a comer, la pequeña responde gritando cortando así bruscamente su relato) ¡Ya voy mamá!… Bueno… muñecas lindas ahora me tengo que ir, si puedo más tarde les cuento lo que la bruja me ha dicho porque es increíble lo que me va a pasar, seguramente ocurrirá viajando en el barco. (Al momento, Chena guarda las muñecas a toda prisa en el cajón y, sin más preámbulos, corre disparada escaleras arriba hacia la cocina).

Unas horas después del almuerzo, iniciando la entrada a la tarde, comienzan a llegar los primeros invitados. Por doquier, todo es preparativo. Algunos familiares, entre risas y conversaciones, empiezan a colgar en el jardín adornos de papel, de farolillos con brillantes colores y banderitas de la nación chilena y española. La mesa del jardín hecha de tablones de madera, para hacerla más larga que de costumbre se amplía en un costado con una mesa para los niños que desentona en altura por ser algo más baja, al igual que se colocan por el jardín algunas sillas esparcidas. Dos tías de la niña, las de menor edad, mientras mantienen entre ellas un parloteo bromista van montando la mesa, primero cubriéndola con dos manteles blancos bordados de idénticos calados y sobre ellos, guardando las distancias disponen platos con sus respectivos cubiertos. Están colocando la mejor vajilla de la casa que van alternándola, elegantemente, con otra loza menos refinada; lo hacen así porque siempre, en cualesquiera de las fiestas que celebran en la casa, siempre faltan platos de la misma vajilla para todos los comensales y hoy van a tener que poner más porque son muchas más personas que de costumbre. Para la mesa de los niños se pone un mantel más corriente y unos platos más pequeños acompañados de cubiertos de igual tamaño.

El aroma de los guisos condimentados con especias que se preparan arriba, en la cocina, por las mujeres de la casa entre risas de regocijo y comentarios que denotan su alegría, comienza a atravesar pasillos, puertas y ventanas, recorriendo todas las estancias de la casa. Y un alboroto de gritos, ruidos y música empieza a escucharse por todas las piezas de la planta baja.

Primos, hermanos, además de algunos hijos de los amigos de sus padres, juntos conversan en una esquina del patio. El gran pastor alemán, que no tiene dueño, que tan solo vive con ellos, tumbado, deja que le acaricien todos los niños mientras estos hablan.

-Mañana, meteremos nuestros juguetes en las maletas. Yo prefiero llevar a mis muñecas antes que mis vestidos. Además, no sé cuánto tiempo vamos a quedarnos en España y si yo no me las llevo… ¿Quien me las va a cuidar? Por la ropa no hay problema, a mí me da igual cambiarme, no como a ti. –Señala Chena, apuntando con el dedo índice a su hermana.

-mucho menos creo que meta tus muñecas.

-Eso no es cierto, estas mintiendo.

-No miento y es verdad. Mañana te darás cuenta.

-Bueno, tal vez para unos días no hace falta que te las lleves contigo.Puedes dejar tus muñecas aquí. Si quieres yo te las cuido.- Dice su prima, que es la más dispuesta a ser servicial y la más ordenada de todos ellos.

-No, porque no es cierto que muestra madre haya dicho eso. ¡Mentirosa! Verás como si las meto en las maletas.

-Verás cómo no metes nada- La hermana se lo dice poniendo cara de burla y sacándole la lengua y Chena le responde con igual gesto.

Uno de sus primos, el mayor, que a su vez, es el más formado de todos ellos, les dice que no discutan. Que tal vez, más tarde, lo que no puedan llevarse ellas ahora se lo podrán llevar otras personas o tal vez sus padres puede que tengan a bien meter alguna de sus muñecas en sus maletas, ya que ellos emprenderán juntos el mismo viaje hacia España y en el mismo trasatlántico.

-Si quieres puedo pedírselo a mis padres.- Su primo mayor, con tal de verla feliz, es capaz de hacer esa petición y cualquier otra.

-Bueno, pues, si no cabe todo en nuestras maletas, tú te encargas de llevarlo.- Le dice la niña a su primo. ¡Eso sí! , las muñecas se vienen conmigo si quieres… que metan la ropa de esta- señala a su hermana- para que pueda yo meter mis muñecas sin ningún problema en nuestras maletas. –Mirando fijamente a su primo de repente le viene una duda a la cabeza- Pero… luego de estar allí, todos vamos a volver. ¿No?

-¡No! Creo que nos vamos para mucho tiempo, al menos, es lo que me han dicho mis padres.-Le contesta el primo juicioso.

-Pues yo no puedo irme para mucho tiempo, tengo que volver a mi colegio, con mis amigas y con sor maestra, además, ésta es nuestra casa… ¡Cómo no vamos a volver! En España ninguno de nosotros tenemos casa. Además, yo no quiero irme porque este es mi único hogar y no quiero tener otro. –Responde la niña elevando la voz como una queja y como si intuyera que lo que acaba de oír fuera una realidad.

En ese momento, los más pequeños de todos los primos, dos niños junto con dos hermanas mellizas, sentados en el suelo no paran de enredar con unos patines queriendo quitárselos los unos a las otras entre tirones e infantiles chillidos. Él más chiquitín de los chicos consigue hacerse con un patín e inmediatamente, con tremendas prisas, intenta colocárselo en un pie. Con mucha rapidez y de forma torpe, el victorioso arrebatador de patín se pone en alto, intentando patinar con un solo pie sin atarse el mecanismo de correas, dado que por su edad no tiene ni idea ni destreza de cómo hay que hacerlo. El pequeño, al querer deslizarse provoca su caída, enganchándose al caer a su otro primo que se encuentra también en pie junto a él. Esta otra criatura, mientras va cayendo, a su vez se agarra a las mellizas que, al unísono las dos se habían levando del suelo con rabia para ir con toda su furia a pegar a su ladrón del patín. Así todos, en un instante, van a darse de bruces contra el suelo, produciéndose una escena hilarante. Muy divertido lo sucedido menos para los que lo han sufrido, que amontonados en el suelo prorrumpen en algarada a llorar a grito tendido. Al momento se produce una tremenda carcajada de un primo, el más fuerte de los chicos, su risa es tremendamente contagiosa y todos los demás niños se desternillan de risa creándose una bulla de voces y griterío infantil de escándalo.

Al mismo tiempo, en otra sala, algunos de los varones de la familia junto con amigos y esposas conversan animadamente, como personas con una rica vida interior e intelectual, aunque ésta sea más por la propia edad y experiencia personal, que por su nivel de estudios. Los hombres hablan de las próximas elecciones como quien cree conocer lo que dentro de unos años va a pasar. Se explayan algunos dando discursos y así, cada uno, da paso a otro, dejando claro que la situación del país comienza a preocupar por las cosas que están sobreviniendo. Comentan los desastres de las huelgas de principios de año- 500 mil huelguistas son demasiadas personas- dice uno de los tertulianos. Hablan de que en el curso del presente año se han declarado en huelga en el país o amenazado con llevarlas a cabo estudiantes, obreros industriales, agrícolas, profesores, médicos, o trabajadores portuarios con la intención de paralizar las faenas cuando vencen los contratos colectivos, en fechas cercanas a las Fiestas Patrias o en Navidad. Todos manifiestan estar un poco desconcertados con lo que está sucediendo en la actualidad, pues se están mezclando movimientos huelguísticos de tipo político con los de gremial y, no se sabe cuáles son unos y otros. Un poco preocupados, algunos de ellos mencionan que se están promoviendo demasiados conflictos en varias provincias.

-Esto se produce porque, por principio, los Partidos Comunistas, Socialista, y facciones del Demócrata Cristiano y Radical apoyan todo tipo de movimientos gremiales y si no tenemos en consideración los factores políticos que tienen intervención en un conflicto, las huelgas tienen su origen en la ineficacia y anacronismo de los Servicios del trabajo. – Diserta el padre de Chena cuyo nivel y conocimiento político de las cosas que están sucediendo en el país se debe a su afición a la lectura y sus ganas por estar al día en todo cuanto le rodea.

-Sí, pero sabe usted muy bien, mi compadrito, que nuestros jóvenes estudiantes, la inmensa mayoría, desconoce los motivos de porqué participa en una huelga y, a veces, son los que más abundan en ellas porque a quienes más suelen dar golpizas y detener los carabineros son a los estudiantes melenudos. – Dice otro de los contertulianos un poco acalorado. El padre de Chena le mira con un cierto aire de sorpresa y responde con algo de sarcasmo:

-¡Claro Padrito! ¿Usted cree a ciencia cierta lo que suele decir el gobierno? Eso que repite hasta la saciedad de que las universidades en Chile son las incubadoras políticas del país. ¿Verdad?

-¡Bueno! No me discuta. Las cifras que se publican en revistas y publicaciones periodísticas así lo demuestran. Dicen que el 19 por ciento de los estudiantes universitarios son militantes políticos activos. Además hablan de que un 35 por ciento participa en actividades políticas, y que solo un 10 por ciento se declara enemigo de toda manifestación partidista, luego algo habrá de cierto.

-No pongo en duda de que esas cifras sean las correctas, pero los motivos de huelga en las universidades son múltiples, no siempre son de movimientos políticos; a veces los estudiantes en las huelgas persiguen cambiar el presupuesto universitario o como en la Universidad Católica, lo único que pedían los alumnos la ultima vez era que el rector fuera un civil y no un representante del Vaticano.

-¡Conchetumare! ¡Pucha que es oportuno el weón! No mencione la iglesia, que acá en presencia de sus familiares rojos y comunistas tenemos charla para empachar y para sacarnos la chucha.

Ante esta jocosa respuesta todos se echan a reír y con animadas imitaciones comadrean reproduciendo expresiones de los familiares mencionados, entre risas y bulla de voces deciden tomarse unos piscos para brindar en honor de los que partirán, en breve tiempo, a tierras españolas. Nadie ha mencionado mientras animadamente conversaban, porque parecía que trataban en todo momento evitar hablar de ello, los sucesos que han vivido en los últimos meses de forma personal con respecto a los atracos ocurridos en las botillerías que tienen algunos de ellos en propiedad. Todos han preferido no hablar de lo peligrosas que se están poniendo las calles con los intentos de secuestros de niños y adultos que les obliga a portar pistolas e incluso, en algunas ocasiones, a pegar tiros al aire para intimidar o defenderse ante un posible infortunio. Ninguno de ellos ha querido mostrarse asustado, pese a que algunos temen estar viviendo el inicio de los primeros brotes conflictivos por las grandes diferencias entre ricos y pobres que existen en este país. Es quizás, por ese motivo, por el que todos al final, festivamente, concluyen que tal vez no sea mala, la idea de regresar al terruño que les vio nacer. Vinieron buscando hacerse un futuro mejor y, tras muchos esfuerzos, lo han conseguido, pero la nostalgia, el echar de menos a las personas que se quedaron en España, les empuja también a volver con cierta alegría, pese a que a lo largo de los años que llevan en este país, han hecho muy buenas amistades que añoraran cuando ya no las puedan ver.

Mas tarde, toda la familia, grandes y niños en compañía de sus mejores amigos, se sientan a cenar; brindan y festejan hasta altas horas de la noche con bailes, cantos y bromas. Pasan horas, podría decirse que más bien parece que ninguno de ellos quisieran dar fin al día, pero el sueño les acaba alcanzando a todos y, poco a poco, los invitados se van marchando y los que viven en la casa se van retirando a sus habitaciones.